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Verás
Hoy hablar de política es inútil.
No porque falten argumentos.
Sino porque el sistema ha conseguido algo mucho más rentable:
que te odies con tu vecino mientras ellos gobiernan tranquilos.
Te han dicho que la culpa es de los medios.
Que la culpa es de los políticos.
Mentira.
Medios y políticos no crean la polarización.
La explotan.
Son el termómetro, no la enfermedad.
La polarización es anterior.
Y es necesaria.
Porque un ciudadano enfadado discute.
Pero un ciudadano dividido no piensa.
Aquí entra un concepto clave que casi nadie quiere tocar: enemigos situacionales.
La política convierte en enemigos a personas que jamás lo serían en otro contexto.
Tu cuñado.
Tu compañero de trabajo.
Tu vecino.
Gente normal.
Convertida en amenaza.
“Lo personal es político”, repiten como loros.
Una consigna peligrosa, miserable y profundamente maquiavélica.
Porque ya no discrepas con alguien: lo deshumanizas.
Si piensa distinto, es mala persona.
Si vota distinto, es tu enemigo.
Mientras tanto, la izquierda y la derecha se insultan en el Parlamento como si fueran gladiadores.
Pero hay algo que nunca discuten.
Jamás.
El sistema electoral.
La democracia representativa.
El mecanismo que les da de comer.
¿Has visto alguna vez a Vox y Podemos debatir seriamente si la democracia funciona?
Claro que no.
Porque ambos viven de ella.
Platón ya lo advirtió hace siglos: entregar el poder a una masa ignorante no es justicia, es temeridad.
Jason Brennan lo dice hoy sin complejos: la democracia moderna es injusta porque expone a inocentes a decisiones tomadas desde la ignorancia.
Y no, no es elitismo.
Es sentido común.
No dejas que cualquiera opere a tu madre.
No sometes tu juicio penal a una votación popular.
Pero aceptas que tu futuro económico, social y cultural lo decidan personas que no saben qué es el Senado.
Eso no es igualdad.
Es suicidio político.
Todos los derechos tienen límites.
Conducir exige carnet.
Ejercer medicina exige título.
Votar no exige absolutamente nada.
Y luego te sorprende el resultado.
Defender que el voto tenga requisitos no es fascismo.
Fascismo es fingir que la ignorancia y el conocimiento valen lo mismo.
La polarización no es un fallo del sistema.
Es su combustible.
Mientras sigas odiando al de enfrente,
nadie mirará al que manda.
Y ese es el truco.
Si esto te incomoda, perfecto.
El siguiente paso es pensar.
Abajo te dejo un video para reflexionar esto en profundidad.
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